🇮🇷 Sánchez vs. Trump: El beef más esperado
Además: España, tierra de startups, y ¿regresa el Rey Emérito?
Madrid | Número 25
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Matar o morir
🥊 La otra guerra que se nos viene encima
Pedro Sánchez llevaba más de un año buscando pelea con Donald Trump. Y ahora, por fin, la Amenaza Naranja 😡 se ha fijado en el presidente español y ha devuelto el golpe — y la bronca entre ambos ha sido bastante entretenida, como un duelo de dinosaurios en Jurassic Park: mucha sangre, muchos dientes, pero sabes que es CGI.
Pero no nos burlemos. Esto es un incidente diplomático serio y, aunque dudamos mucho que termine con los Navy Seals desembarcando en las playas de Málaga, es el mayor choque diplomático que ha tenido España en años. Así que… ¡fiesta! 🥳
Vamos al lío. El jaleo empezó el domingo cuando El Independiente informó que Estados Unidos había retirado 15 aviones cisterna de sus bases en Rota y Morón y los había trasladado a Alemania y Francia.
¿Por qué? Pronto quedó claro que España había rechazado permitir que EE.UU. utilizara sus bases para los ataques contra Irán. El ministro de Exteriores, José Manuel Albares, dijo que las bases no podían emplearse para operaciones fuera de lo previsto en el acuerdo bilateral y el derecho internacional, y más tarde dijo que la “lógica de violencia” solo lleva a “acciones militares unilaterales” sin un “objetivo claro”.
La reacción fue rápida (y bastante floja). 😩 El amigo de Trump, el senador Lindsey Graham, escribió valientemente en X que el Gobierno de España se estaba convirtiendo en “el estándar de oro del liderazgo europeo patéticamente débil”. Lo cual tiene su gracia viniendo de alguien con tanta experiencia personal en ser patéticamente débil.
Sin sorpresa. También el lunes, el ministro de Exteriores de Israel acusó a España de “alinearse con Irán” y dijo que, de forma similar, había apoyado “a todos los tiranos del mundo, como hizo con Venezuela”.
Ahí fue cuando la cosa se puso seria. La propia Amenaza 🍊 intervino el martes con un pequeño berrinche, amenazando con cortar todo el comercio con España (¿adiós a los Fruit Loops? 😭) e incluso sugiriendo que Estados Unidos podría ignorar las restricciones españolas sobre las bases: “Podríamos simplemente volar allí y usarlas”. Diplomacia en estado puro.
Ladran Sancho. Trump dijo que había ordenado al secretario del Tesoro, Scott Bessent, “cortar todas las relaciones” con nuestro “terrible” país ibérico: “No queremos tener nada que ver con España”. Muy sutil.
Pero la cosa se iba a poner aún más intensa. El miércoles, Mr. Handsome (ya saben, Sánchez) se puso en modo Churchill (más o menos) y pronunció su propio discurso grandilocuente defendiendo la negativa de su gobierno a apoyar la ofensiva militar estadounidense-israelí contra Irán.
Sánchez rescató una frase con mucho peso político: “No a la guerra”. El lema se utilizó durante las protestas masivas contra la guerra de Irak en 2003 (en la que España participó), y el presidente volvió a insistir en que España no respaldaría lo que calificó como una peligrosa violación del derecho internacional.
Sin mencionar a Trump por su nombre, respondió a las amenazas de Washington. “No vamos a ser cómplices de algo que es malo para el mundo, simplemente por el miedo a las represalias de algunos”, dijo (guiño, guiño).
Ojo, que tampoco nos gustan los líderes de Irán. Sánchez también condenó el régimen teocrático iraní… pero insistió en que una escalada militar no es la respuesta, o sea, repudiar a los ayatolás no significa apoyar una guerra.
Las advertencias siguieron llegando. La Casa Blanca elevó el tono ayer por la mañana, cuando el secretario del Tesoro, Scott Bessent, acusó a España de “poner en riesgo vidas estadounidenses”. (También llamó a España “free rider” por no cumplir el objetivo de gasto en defensa de la OTAN del 5% del PIB, pero bueno…)
Entonces, ¿qué está pasando realmente? El Guapo, como sabemos, es impopular dentro de España y su gobierno está ahogado en un mar de investigaciones por corrupción. Pero dado que Trump es aún más loco y mucho más impopular en España (y en el resto de Europa), reinventarse como Mr. Handsome, Héroe Progresista Global™ podría provocar el llamado “efecto bandera”: un repunte de apoyo interno frente a una amenaza externa.
Además… Por muy irritante que resulte Sánchez para muchos, en este caso parece estar del lado correcto de la historia. Y su discurso tenía bastante sentido.
Pero entonces todo se volvió aún más extraño. En una rueda de prensa en Washington ayer, la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, afirmó que España había “acordado cooperar militarmente en las últimas horas”.
¿Eh? Mientras todos nos rascábamos la cabeza ante ese supuesto cambio de postura, el ministro Albares emitió un desmentido negando “tajantemente” la afirmación. Así que… eso.
¿Alguien quiere pensar en los influencers? Para terminar con una nota curiosa (aunque no exactamente divertida), los influencers han descubierto la geopolítica por las malas… y el internet no perdona.
Creadores de contenido españoles que se mudaron a Dubái para
esquivar impuestosdisfrutar de la rica cultura local empezaron a publicar vídeos de explosiones tras ataques iraníes contra su nuevo hogar y a comentar en Instagram sobre la incertidumbre y el miedo.Cero simpatía. En lugar de solidaridad, muchas reacciones online fueron brutalmente sarcásticas, con comentarios como: “Ahora que os rescate la embajada española con los impuestos que no pagáis”.
Digamos que la paciencia de internet con el estilo de vida fiscalmente creativo de los influencers es… limitada.
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💬 Cinco temas para debatir con amigos
1. 👑 España (o al menos una parte) quiere que vuelva el rey emérito
Claramente, nadie le dijo nunca a Alberto Núñez Feijóo que uno no puede volver a casa. Después de que la desclasificación la semana pasada de los papeles del 23-F mostrara al exrey Juan Carlos I — aka JC1 — jugando un papel decisivo para frenar el intento de golpe de Estado de 1981, el líder del PP ha estado pidiendo que el exmonarca regrese de su cómodo exilio (y ocasional objetivo de bombardeos iraníes) en Abu Dabi.
Pero, eh… hay algunos obstáculos.
Que vuelva. Feijóo se lanzó en X a un modo reconciliación total, argumentando que los documentos “debe reconciliar a los españoles con quien paró el golpe de Estado.”. Sí, ha cometido “errores innegables”, concedió Feijóo — pero alguien que sostuvo la democracia en un momento clave merece pasar sus años dorados “con dignidad y en su país”.
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, se sumó rápidamente diciendo que eso es lo que piensa “la inmensa mayoría de los españoles”. (Teniendo en cuenta lo a menudo que se invoca, la inmensa mayoría de los españoles debe de estar agotada a estas alturas).
Sobre esos ‘errores innegables’. JC1 no salió de España precisamente porque le apeteciera el calor del desierto. En 2020, en medio de investigaciones sobre fundaciones opacas en el extranjero, presuntas comisiones y una transferencia de 100 millones de dólares vinculada a Arabia Saudí, se instaló en Abu Dabi.
Para ser justos, más tarde pagó más de €5 millones a Hacienda para regularizar ingresos previamente no declarados. La Fiscalía archivó los casos, pero el daño reputacional ya estaba hecho.
Chico malo. Su hijo, Felipe VI, le retiró la asignación (¡€200.000 al año!) y ha pasado la última década intentando convertir la monarquía en algo tan impecable que casi parece nórdica.
Un momento. No todo el mundo está sacando la alfombra roja. Especialmente los partidos de izquierda que se oponen al PP y/o a la monarquía en general.
El ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, dio la bienvenida a JC1 al mundo adulto diciendo que “una cosa no borra la otra”. Es decir, el heroísmo en 1981 no paga por adelantado el comportamiento posterior.
Y el siempre citable Gabriel Rufián, de ERC, fue aún más claro: “Los delincuentes, mejor fuera que dentro”.
Hay más problemas que alfombras de bienvenida. Incluso si Juan Carlos quisiera volver mañana, no sería tan simple como reservar un billete de ida en Iberia.
La Casa Real ha señalado con delicadeza que, aunque es libre de regresar, si lo hiciera “en cualquier caso” tendría que volver a establecer su residencia fiscal en España — para proteger tanto su propia reputación como la de la Corona.
183 días. Pasa más de eso en España y vuelves a ser residente fiscal. Lo que implica responder a preguntas incómodas sobre quién paga todos esos jets privados.
El hecho de que sea la propia Casa Real la que le recuerde públicamente sus obligaciones fiscales sugiere que, digamos, el entusiasmo por el regreso triunfal de papá no es exactamente unánime dentro del palacio.
Y la casa familiar. Luego está el Palacio de la Zarzuela.
Juan Carlos supuestamente habría dejado claro que volver a Zarzuela — su hogar durante 57 años — es para él una cuestión de principios. Pero no es solo una casa familiar. Es la sede del jefe del Estado español.
Pero no. En 2020 se acordó que no pasaría allí la noche, precisamente para proteger a la institución de más daño reputacional. Cambiar eso ahora requeriría, digamos, una
masivapequeña reconsideración.
¿Nuestra apuesta? Pasará fuera de España 183 días al año. ¿El resto del calendario? Regatas en su querido Sanxenxo. Revisiones médicas. Largos almuerzos privados. Esperamos ver mucho a JC1 — pero no lo suficiente como para interesar a Hacienda.
2. 🧑🔬 ¿Se está convirtiendo España en un polo de startups?
España lleva mucho tiempo queriendo tener su propio Silicon Valley. Viendo el boom de riqueza del original, al sur de San Francisco, ¿quién no querría?






