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📵 España prohibirá las redes sociales a menores de 16

Además: Un avance científico histórico y el capítulo español de los archivos Epstein.

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Adrian Bono and Ian Mount
Feb 05, 2026
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Madrid | Número 21

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🤳 ¡Nada de TikTok para ti, chaval!

Apartaos, Francia y Australia. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, necesita una distracción victoria, así que se ha puesto el sombrero de sheriff del “salvaje Oeste digital” y ha anunciado que España prohibirá a los menores de 16 años acceder a las redes sociales, obligando a plataformas como TikTok, Instagram y X a implantar sistemas efectivos de verificación de edad.

  • La noticia. Sánchez hizo el anuncio el martes durante el World Governments Summit, en Dubái, donde presentó un paquete de cinco medidas para regular las redes sociales, incluida la prohibición para menores.

David contra Goliat. El presidente dijo que la iniciativa apunta al poder descontrolado del Big Tech, argumentando que las redes se han convertido en un “estado fallido” sin ley donde proliferan el discurso de odio, la desinformación, el acoso —e incluso delitos—. Estas empresas, advirtió, son ya “más ricas y más poderosas que muchos países, incluyendo el mío” y ejercen una influencia peligrosamente desproporcionada sobre la sociedad, especialmente sobre los jóvenes. (Y, sinceramente, en lo de los críos no va desencaminado.)

  • No es del todo nuevo. En 2024, el Consejo de Ministros ya aprobó un anteproyecto para elevar de 14 a 16 años la edad mínima para abrir una cuenta en redes sociales. El texto sigue ahora su trámite parlamentario.

  • Un paso más allá. Sánchez quiere ir más lejos: introducir una prohibición explícita en la ley y forzar a las plataformas a implantar sistemas de verificación realmente aplicables para que la norma funcione. (También quiere que estés pendiente del veto, y no de los casos de corrupción de su partido.) Pero en fin…

Desconfianza. El plan empuja la regulación hacia el terreno penal, con posibles responsabilidades criminales para los bros ejecutivos tecnológicos si no retiran contenidos ilegales o de odio.

  • Nuevo delito. España también tipificaría como delito la “manipulación algorítmica” cuando las plataformas amplifiquen deliberadamente contenidos ilegales o desinformación con fines de lucro.

  • Controlaremos todo lo que ves y oyes. El Gobierno quiere además un sistema para cuantificar y rastrear lo que Sánchez llamó la “huella de odio y polarización”: medir cómo las plataformas fomentan la división y el contenido tóxico y usar esos datos como base para sanciones. Si esto te suena peligrosamente a censura, no estás solo. Algunos expertos lo califican de “peligroso” porque podría servir para reprimir la disidencia política.

¿Quién más está molesto? Europa. Fuentes comunitarias dijeron a El Mundo que, bajo la Digital Services Act, España puede fijar su propia edad mínima, pero no imponer obligaciones adicionales ni responsabilidad penal que vayan más allá del derecho europeo. Vamos, que no puedes meter en la cárcel a Elon Musk por mentir.

¿Y ahora qué? La gran incógnita es cómo va a funcionar todo esto. Normalmente Sánchez no tiene los votos para sacar nada adelante, pero el PP ha apoyado límites de edad, así que quizá no sea el problema. Si se aprueba, llega el siguiente obstáculo: la parte técnica, que es un lío.

  • ¿Qué cuenta como red social? YouTube, al parecer, sí. WhatsApp no, porque se clasifica como mensajería.

  • ¿Y cómo verificas la edad sin crear un Estado vigilante? ¿Identidad digital? ¿Certificación de terceros? ¿Reconocimiento facial? Ni los expertos lo tienen claro. (En teoría, la Cartera Europea de Identidad Digital —prevista para finales de 2026— permitiría acreditar la edad).

Entra la oposición. Spoiler alert: no ha caído bien.

  • “Oye, esa era mi idea”. El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, acusó a Sánchez de plagio, diciendo que los conservadores propusieron antes restricciones similares y bromeando con que el Gobierno debería “pagar los derechos de autor”. (Humor boomer).

  • Desde el gallinero. Vox hizo de Vox. Santiago Abascal se burló de PSOE y PP por disputarse “el patrocinio de la censura” y acusó a Sánchez de autoritarismo. (Nada sorprendente que la ultraderecha salga en defensa de los chavales, dado su tirón entre votantes jóvenes).

Llegan los tech bros. Elon Musk, siempre atento a cualquier ocasión para fingir indignación en X, llamó a Sánchez “tirano” y “traidor”.

  • El tío de Telegram. Luego apareció Pavel Durov, fundador de Telegram y famoso por haber engendrado más de 100 hijos, que usó su plataforma para advertir a los españoles que se mantengan “vigilantes”, sugiriendo que España podría convertirse en un Estado monitorizado bajo el pretexto de proteger a los menores.

  • Bonus cervantino. Sánchez respondió anoche en X: “Ladran, Sancho, señal que cabalgamos”. (Variación de una cita falsamente atribuida al Quijote, usada para decir que si hay quejas es que avanzas).

Tranquilos. Sánchez insiste en que esto no es censura, sino gobernanza. (Diferencia sutil, a veces). También anunció que España se ha aliado con otros cinco países europeos en una “coalición de los digitalmente dispuestos” (no sabemos quiénes son, ¿Portugal quizá?) para impulsar una regulación más dura. Porque esta batalla, dice, no puede librarse en solitario.

  • No sé, pero la última vez que España se sumó a una “Coalición de los Dispuestos”… (busquen Irak).

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💬 Cinco temas para debatir con amigos

1. 🧪 Por qué científicos top de EE. UU. se mudan a España

España anda muy ocupada reclutando talento científico global de primer nivel, y quiere dar las gracias al señor naranja enfadado presidente Donald Trump, por ponérselo más fácil. El Gobierno acaba de confirmar que su programa estrella ATRAE ha invertido 38,9 millones de euros para fichar a 37 investigadores senior con perfil internacional, y más del 80% vienen del extranjero.

  • Yanquis. Doce son estadounidenses y, en un dato bastante revelador, el 56,7% de todos los científicos seleccionados trabaja actualmente en centros de investigación de EE.UU. Lo que sugiere que Trumplandia y sus ataques a la financiación científica quizá no sean el mejor argumento de venta.

  • Operación Clip. España no solo está atrayendo extranjeros (eso lo hacemos siempre), sino que está ejecutando una Operation Paperclip a la inversa, sacando talento directamente del ecosistema científico más potente del planeta. Como dicen por ahí: Estados Unidos es la nueva Alemania.

Enséñame el 💰. Cada investigador recibirá alrededor de €1 millón de media para montar laboratorio, formar equipo y ponerse a trabajar en España. Más de la mitad se lleva €1,1 millones.

  • Quienes vienen específicamente desde EE.UU. huyendo de la Amenaza Naranja reciben €200.000 extra. La financiación dura tres o cuatro años, y las instituciones de acogida —universidades, el CSIC u otros centros— están obligadas a ofrecer estabilización laboral al final del programa. No es una estancia temporal: es, básicamente, un paquete de reubicación.

Aquí la democracia mola. La ministra de Ciencia, Diana Morant, no ha sido nada discreta con el encuadre político. Ha descrito España como un “refugio de valores democráticos y científicos” en un momento en que otros países recortan presupuestos, censuran líneas de investigación y desmontan programas ligados al clima y otros temas incómodos.

  • Ese mensaje cala especialmente en EE.UU., donde los recortes agresivos y la presión política sobre las universidades han empujado a muchos investigadores a buscar la salida. Una encuesta de Nature el año pasado reveló que hasta el 75% de los científicos estadounidenses había considerado marcharse.

¿Por qué importa? Es la primera vez, en las tres ediciones de ATRAE, que los científicos internacionales superan ampliamente a los españoles. En 2023 no se presentó ni un estadounidense. En 2024 eran el 16%. Ahora son casi un tercio y el mayor grupo nacional.

  • Los investigadores fichados trabajarán en salud, clima, sistemas alimentarios, materiales avanzados, tecnología digital, ciencias espaciales y ciencias sociales. Dos tercios se repartirán entre Cataluña y Madrid; el resto irá a Murcia, Galicia, País Vasco, Valencia y Andalucía.

Se espera que formen doctorandos, contraten postdocs, atraigan fondos europeos, eleven el perfil de la investigación española (que ya está dando titulares esta semana) y reposicionen al país como destino científico serio —algo que hasta ahora no era fácil. Ah, y que aprendan a hacer una tortilla bien jugosa. 🍳

2. 🏥 Face/On en el Hospital Vall d’Hebron de Barcelona

Mientras hablamos de cómo España es bastante mejor en ciencia punta de lo que suele reconocer, aquí tienes otro tema para sacar en una cena: el Hospital Vall d’Hebron es uno de los pioneros mundiales indiscutibles en trasplantes de cara. Sí, esos trasplantes de cara —los del intercambio John Travolta–Nicolas Cage (googleadlo, jóvenes)— pero en versión real, de las que te cambian la vida de verdad. Y ahora el hospital tiene un nuevo “primerísimo” del que presumir.

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